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Fútbol Nacional

Día de campo dominical en el entrenamiento de Honduras

Johannesburgo, (EFE).- La selección de Honduras vivió hoy su jornada más relajada desde que llegó a Johannesburgo, donde se entrenó en un ambiente de paseo dominical, con bullicio infantil y olor a chorizos asados, con vistas a su debut frente a Chile el próximo miércoles en el Grupo H del Mundial Sudáfrica 2010.
   
A su llegada a la cancha del Randburg Football Club, los hondureños fueron recibidos por decenas de futbolistas infantiles de dicho centro privado, al grito de “¡Honduras!, ¡Honduras!”.
   
Los pequeños, entre ellos quizá alguna futura estrella sudafricana, se entretuvieron dando pelotazos o haciendo malabares con el balón mientras esperaban a sus huéspedes centroamericanos, que escogieron el Randburg Football Club para su preparación.
   
Varios niños también hacían sonar la vuvuzela, la estruendosa trompeta de plástico con la que los sudafricanos animan los partidos de los Bafana Bafana, su selección, y en cuya ejecución fracasaron algunos aficionados hondureños que llegaron a Randburg.
   
En la parte lateral sur de la cancha, la única a la que se permitió el acceso, se reunió más de un centenar de aficionados sudafricanos, en su mayoría los padres y otros familiares de los jugadores infantiles.
  
Este fue el primer entrenamiento que el equipo dirigido por el colombiano Reinaldo Rueda hizo completo a puertas abiertas desde que llegó el pasado miércoles a Johannesburgo, naturalmente, sin mostrar qué armas está preparando para su debut.
   
Fue también como un día de campo para los fotógrafos y cámaras de los medios de Honduras y prensa internacional que cubren a los “catrachos”, pues hoy trabajaron a gusto durante todo el entrenamiento, al que habitualmente sólo se les permite el acceso por unos 15 minutos.
   
Padres cargando a sus bebés en brazos o carritos, niños que corrían, gritaban y saltaban, vendedores de golosinas que circulaban por el pequeño graderío y una pequeña carpa bajo árboles donde varios miembros del club asaban chorizos completaron el ambiente que rodeó el trabajo de la selección hondureña.
   
A orillas de la cancha, algunos niños pedían autógrafos a algún jugador que acertaba a pasar cerca de ellos durante pausas del entrenamiento o, al igual que muchos padres, les fotografiaban con sus cámaras o teléfonos móviles.
   
El portero Ricardo Canales y el lateral derecho Mauricio Sabillón, los únicos hondureños que hablaron hoy con la prensa, reiteraron el optimismo con que el equipo “catracho” espera el encuentro ante los chilenos.
   
Durante el entrenamiento, de unas dos horas, Rueda afinó detalles con sus jugadores, como ataques hilvanados desde la banda izquierda hasta la derecha, jugadas de presión sobre las varias parejas de defensas centrales de que dispone o tiros de penalti.
   
También fue evidente la avanzada recuperación del centrocampista Wilson Palacios, que ha estado aquejado de un problema muscular, mientras que el delantero David Suazo, también lesionado, participó en el partido inter-escuadras e hizo un intenso trabajo físico por aparte.
   
Ambos internacionales siguen en duda para salir a la cancha el miércoles ante los chilenos.
   
Al final, nueva oleada de niños en busca de autógrafos de los hondureños, el coqueteo de uno de éstos con una rubia reportera sudafricana y regreso al hotel para preparar las maletas y trasladarse mañana a Nelspruit, unos 360 kilómetros al oriente de Johannesburgo, donde espera Chile. EFE

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