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La Bicolor

Sueño africano arranca ante los ojos del mundo

JOHANNESBURGO.- Tras seis años de interrogantes sobre la capacidad de Sudáfrica para organizar el mundial de fútbol, hoy con la inauguración del torneo en el Soccer City de Johannesburgo y la simbólica presencia de Nelson Mandela en el palco, se disiparán todas las dudas.

La fiesta de inauguración se efectuará en el estadio “Soccer City”.

Cuando el árbitro uzbeko Ravshan Irmatov haga sonar su silbato para que los jugadores de las selecciones de Sudáfrica y México den las primeras patadas al balón, todo un continente respirará aliviado a la vez tras las reticencias de europeos, americanos y asiáticos a aceptar que estaban preparados.

Como espectador de excepción estará sentado en el palco Nelson Mandela, uno de los símbolos el siglo XX, en el mismo lugar en el que se dirigió a la multitud cuando el estadio se llamaba FNB en 1990, tras ser liberado después de pasar 27 años en prisión por su oposición al régimen del ‘Apartheid’.

Su imagen en el Soccer City se proyectará como una página histórica importante, como lo fue su presencia en la final del mundial de rugby de 1995, cuando Sudáfrica ganó el título, en un episodio que fue llevado recientemente al cine con el filme ‘Invictus’.

Los preparativos para los actos inaugurales han sido ensayados muchas veces para que no haya errores en la fiesta de apertura.

A su llegada sonarán las vuvuzelas, esas ruidosas cornetas de plástico que nadie conocía, que forman parte del folclor futbolístico del fútbol local sudafricano, y que quedarán como uno de los elementos significativos de este mundial.

La sonrisa y el carisma de Mandela iluminarán el inicio de un mundial que contará con todos los elementos para ser el mejor de la historia, después de que se clasificaran los mejores del planeta, incluidos los siete campeones del mundo (Brasil, Argentina, Uruguay, Alemania, Italia, Inglaterra y Francia).

España, que goleó a Polonia (6-0) en su último amistoso previo al mundial, aparece como gran favorita junto a Brasil, en un mundo al revés en el que la Roja presenta un fútbol a la brasileña y la auriverde a la europea.

Junto a ellos aparecen como candidatos Argentina, Inglaterra y Holanda, y en un escalón inferior Italia y Alemania, que siempre responden en las grandes citas.

Las vuvuzelas son ruidosas cornetas de plástico que forman parte del folclor futbolístico del fútbol local sudafricano.

Para los argentinos, el mundial tendrá el acicate de ver si Messi es capaz por fin de trasladar a la selección sus buenas actuaciones con el Barcelona y si la Pulga es capaz de superar o igualar la actuación de Diego Maradona, ahora su seleccionador, en el mundial de México-1986.

El tema de la seguridad será seguido con lupa por todo el mundo en un país que registra 50 homicidios diarios. Para evitar que estos incidentes manchen la imagen del país y del mundial, el gobierno sudafricano ha desplegado 44,000 agentes de seguridad suplementarios.

Las fuerzas del orden velarán para que no ocurra nada a los 300,000 visitantes extranjeros, que serán menos de los casi 500,000 previstos inicialmente.

América y Europa se han repartido hasta ahora los 18 títulos anteriores, por lo que el continente africano permitirá a uno de los dos tomar ventaja, a menos que una selección local dé la sorpresa, con Costa de Marfil y Camerún, como principales opciones.

Frente al poder europeo y sudamericano, los países africanos esperan que Mandela entregue el trofeo el 11 de julio a uno de los suyos, en un episodio parecido al mundial de rugby de 1995.

Un episodio así, merecería sin duda una nueva versión de la película ‘Invictus’ o un segundo capítulo de la obra de John Carlin que sirvió de inspiración al filme.

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